EL Parto Humanizado


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Ella tiene la oportunidad de decir qué personas desea que la acompañen y también tiene el derecho de solicitar a los que la hagan sentir incómoda u observada se retiren.
Ella, tiene la alternativa de hidratarse por vía oral y comer si así lo necesita. Ella se siente cómoda y segura en un ambiente poco amenazante que le da confianza y le permite conectarse con su cuerpo para parir.
Ella puede apagar o prender la luz si así lo desea, puede poner la música que prefiera o quitarla.
En fin, puede sentirse dueña del lugar en el que se encuentra y capaz de tomar decisiones.

 

Ella puede confiar en su cuerpo, porque lo que la rodean confían en ella. Puede usar una pelota de fisioterapia, una silla, una cama o el suelo para sentirse cómoda. Puede callar, llorar o expresarse libremente. Puede solicitar un masaje, un abrazo, compañía o silencio. Puede escuchar el corazón de su bebé, y comprobar su bienestar, sin necesidad de estar confinada en una cama y conectada a un monitor fetal. Puede usar una regadera o incluso, una tina con agua caliente si eso le ayuda a relajarse y a manejar mejor sus contracciones.
Ella, puede sentirse tan a gusto dentro de esta tina de agua que no quiera salir. Y entonces, puede pujar dentro de la tina y parir ahí a su bebé.

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© 2005 Dr. Hugo Escárcega Pérez, Todos los Derechos Reservados, Ciudad de México 5568-9767, 5568-0711 y 5135-1189