Curso de psicoprofilaxis

Llevo muchos años dando conferencias en hospitales, universidades y otros foros. En cada conferencia le pregunto a la audiencia si alguien sabe qué es una Instructora de Psicoprofiláxis, si conocen a alguna, o si saben a qué nos dedicamos. La respuesta casi siempre es que no. Son muy pocos los que saben qué podemos hacer por las parejas durante el embarazo y todavía menos los que conocen a alguna de nosotras. Esto no es raro, porque en realidad somos muy pocas y nuestra labor está poco difundida.
Lo primero sería definir qué es Psicoprofiláxis. En sentido estricto, se trata de preparar a una mujer y su pareja, para que puedan tener un parto vaginal sin analgesia. Es decir sin un bloqueo peridural.
Sin embargo, la Psicoprofiláxis, en un sentido más amplio, es mucho más que eso. Se trata de toda una filosofía alrededor del parto y, en último caso, de una forma distinta de aproximarse al esfuerzo, al dolor y a la vida.
Sobre esa base lo siguiente a considerar es, qué puede aportar a una pareja embarazada el asistir a un curso de Psicoprofiláxis.

  
En mi opinión, nosotras podemos ayudar es a la pareja a:
1. Entender que el embarazo no es una enfermedad. A pesar de que al parir nuestra cultura considera que nos vamos a “aliviar” y que para poder hacerlo vamos a tener “dolores” en vez de contracciones, la realidad es que, en general, son las mujeres sanas las que logran quedar embarazadas y llevar a este embarazo a un buen término.
2. Comprender que el embarazo no es solamente físico, sino que abarca todos los niveles de la persona. En efecto, la mujer está embarazada físicamente. Sin embargo, la vivencia del embarazo es tan intensa que nos afecta en lo emocional, en lo social en lo intelectual e incluso, y en forma muy intensa, en lo espiritual y lo trascendente. Además, esto no solamente le ocurre a la mujer, sino también a su pareja.
3. Establecer canales de la comunicación, para que mamá y papá puedan entender como se están sintiendo y cómo se está sintiendo el otro. Además les permite compartir la experiencia con otras parejas que están pasando por lo mismo. Esto los lleva a darse cuenta de que lo que les ocurre es normal y se trata solo de una etapa, que puede ser superada exitosamente.
4. Recibir información para que, la mujer y su pareja, puedan saber qué es lo que está ocurriendo en el embarazo, que va a pasar en el parto, como se van a sentir al respecto, qué sigue y cómo pueden manejarlo. Esto es importante, porque el hecho de saberlo nos baja la angustia y nos permite disfrutar la experiencia mucho más.
5. Tomar el control sobre su parto, decidir como quieren que nazca su bebé. Esto es posible, gracias a que tienen información suficiente para poder tomar decisiones informadas y responsables. Se trata de que cada pareja decida cual es el parto que quiere, no el que el médico decida o alguien más, incluyendo a su instructora de Psicoprofiláxis, le aconseje.
6. Darse cuenta de que los únicos responsables de lo que ocurre con su bebé son ellos, que su salud y la de su bebé es su responsabilidad. En este sentido, promovemos el auto cuidado de la salud, que es la mejor manera de hacer prevención. Esto, sin menospreciar la importancia de un médico gineco-obstetra que nos asesore y nos acompañe durante el embarazo.
7. Cambiar el concepto que nuestra cultura tiene el parto. El parto se ve como un evento potencialmente doloroso, peligroso y riesgoso, cuando en realidad es un proceso fisiológico y natural que se complica las menos de las veces. Nuestro cuerpo, contrario a lo que nos dice la cultura, está perfectamente diseñado para dar a luz y para lactar. Es claro que podemos parir por vía vaginal, y que somos perfectamente capaces de producir suficiente leche y de la mejor calidad para amamantar a nuestro bebé. Aunque también culturalmente se considera que a la mujer le falta fuerza, lo increíble de trabajar con las parejas durante el embarazo y el parto, es enfrentarnos a la extraordinaria fuerza de las mujeres y a la profunda sensibilidad de sus parejas. En fin, en un curso analizamos con las parejas los mitos que hay acerca del embarazo, el parto y la lactancia y les proporcionamos, a cambio, información real, correcta y práctica que les permite aproximarse a estos procesos de una manera asertiva.
8. Aprender a manejar el miedo a lo desconocido y la angustia que implica ser padres. Se trata de que reconozcan su miedo, se den cuenta que es normal y lo enfrenten. Las parejas son perfectamente capaces de cuidar al bebé que está por nacer y tomar las decisiones correctas cuando tengan que hacerlo.
9. Entender que el dolor que pudiera haber durante parto, es solo un componente más del mismo, y no es lo que marca ni define la experiencia. Este dolor puede ser perfectamente tolerado, y existen estrategias para lidiar con el desde lo físico, hasta lo trascendente. Esto es importante, porque el dolor en el parto no está solamente en las contracciones, sino que se refiere al miedo a la responsabilidad, a ignorar como vamos a ser como padres o que va a ocurrir con nuestra pareja, a que no nos sentimos capaces de parir, lactar y cuidar a nuestro bebé, a la imagen que tenemos de nuestros padres, a nuestras falsas expectativas en relación a quien va a ser nuestro hijo, el hecho de que en nuestro país el concepto de madre es el de la madre que sufre, etc.
10. Conocer las distintas alternativas de nacimiento y entender el concepto de parto humanizado y de atención humanizada al recién nacido. Las parejas tienen derecho decidir que tipo de parto quieren tener y es nuestra responsabilidad como instructoras de psicoprofiláxis el informarles cuales son sus opciones reales. Hoy, en algunos hospitales en nuestro país, sí es posible parir en un ambiente adecuado, en el cual la mujer puede conectarse con su cuerpo para parir y moverse libremente durante el parto, hidratarse por vía oral, comer ciertos alimentos, asumir distintas posiciones para manejar sus contracciones, darse un baño de agua caliente en la regadera e incluso, si así lo ha decidido, meterse a una tina para aliviar las sensaciones durante la labor. Si se encuentra tan cómoda dentro de la tina, que no quiere salir cuando comienza a sentir ganas de pujar a su bebé, puede quedarse ahí y tener un parto en agua.
Además, si el bebé está sano, puede quedarse con su madre, lactar poco después del nacimiento e ir directamente a alojamiento conjunto, todo esto bajo la vigilancia estrecha del personal de pediatría del hospital.
11. Prepararse para la lactancia. Este es uno de los aspectos más importantes de nuestra labor. En nuestro país desconfiamos de la capacidad de las mujeres para lactar y como nuestras madres, en general, no lo hicieron, pensamos que nosotras tampoco podemos hacerlo y no sabemos cómo hacerlo. En un curso de psicoprofiláxis siempre hay un taller de lactancia, que nos permite prepararnos para lactar, saber cómo manejar los principales problemas durante la lactancia, conocer las grandes ventajas de dar seno materno exclusivo a nuestros bebés, y sobre todo, adquirir la confianza necesaria en que nuestro cuerpo es perfecto y puede producir suficiente leche para alimentar a nuestro bebé. Además tenemos redes de apoyo que nos permiten asesorar a las mujeres durante la lactancia, apoyándonos en médicos y consultoras especializadas.
12. Prevenir cesáreas innecesarias. En nuestro país los índices de cesárea, en los hospitales públicos y aún más en los privados, superan por mucho las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Esto pone en riesgo la vida y la salud de muchas madres y de sus bebés. Una cesárea necesaria a tiempo salva vidas. Una cesárea innecesaria, programada antes de tiempo, y sin contracciones, las pone en riesgo. Saberlo, permite a las parejas tomar decisiones asertivas y responsables al respecto.

 

     
 
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